05 febrero, 2017

El camino neoliberal. La tragedia de Mexico

LA TRAGEDIA DE MÉXICO era harto previsible

Juan José Salinas30/01/2017EEUU, Latinoamérica, Política internacionalEEUU, México

Este material llegó a Pájaro Rojo a través de compañeros que lo recibieron de otros compañeros residentes en Francia. Lo hemos gugleado… y no hemos encontrado noticias de su autor ni de su publicación. igualmente, como es un texto de calidad, lo reproducimos. En la foto, afiche gringo que ofrece dinero por la captura de Pancho Villa, quien incursionó dentro de los Estados Unidos en represalia por las incursiones gringas.


La tragedia de México




Cuahtemoc Cçardenas fue el único político que advirtió que es lo que pasaría, según el autor. Foto NOTIMEX/FOTO/JUAN CARLOS ROJAS/FRE/POL/
POR DAVID HERNANDEZ LÓPEZ

En estos días somos testigos de acontecimientos muy importantes para México pero que resuenan más por el escándalo que por la profundidad con la que se abordan sus implicaciones futuras.

Sorprende mucho la superficialidad con la que la inmensa mayoría de la población mexicana incluidos algunos “intelectuales”y aquellos que ocupan puestos bien remunerados abordan tales acontecimientos, diciendo : “aquí no pasa nada”!

En el fondo de la cuestión está la falta de información, interés y conocimiento que tiene la población mexicana acerca de la situación real que está atravesando el país.

Lo real es que México, a 30 años de haber empezado a implementar el conjunto de medidas geoestratégicas no sólo de carácter económico o financiero inscritas en el llamado Consenso de Washington, es ahora más dependiente de lo que suceda en los Estados Unidos.

No sólo eso, lo peor es que ahora el país ya no cuenta con la diversidad de instrumentos económicos y políticos que hace 30 años le permitían actuar con algún margen soberano en sus decisiones.

Ahora no puede hacer nada sin que los costos sean elevadísimos para la población mexicana. Hoy México ya no tiene prestigio diplomático internacional; ya no es  considerado una potencia petrolera; ya no tiene el control pleno sobre sus bienes naturales estratégicos; no tiene una industria vigorizada sino destartalada y olvidada; su educación pública vive a la sombra y servicio de la política educativa impuesta por instituciones privadas; su ciencia y tecnología están como nunca restringidas de presupuesto para poder desarrollarse a plenitud; no es ya autosuficiente en su alimentación; su sector rural está olvidado, lastimado, despreciado; su ejército y marina armada ya no son nacionalistas pues ahora, gracias al ASPAN, están a las órdenes del Pentágono; tiene problemas de seguridad interna mil veces más agudos que ayer; tiene niveles de corrupción que crecen de manera galopante; sus índices de desigualdad social son desorbitantes e inauditos; su porcentaje de economía informal nunca había sido tan alto ni alarmante como ahora; el salario de sus trabajadores es una de las más grandes vergüenzas ante cualquier comparativo subregional, regional o internacional de salarios…

La cuestión de fondo es ver ese todo que durante 30 años el gobierno mexicano se encargó de oscurecer, escamotear, ocultar, maquillar… y que ahora subyace como situación de quiebra moral, política, económica, cultural…

Pero ante ello vemos un pueblo que sólo mira la superficie del problema y adjudica a un ultra nacionalista de derecha supuestos obstáculos para el desarrollo futuro de México. ¡Qué patético resulta que ese pueblo no logre ver ni imaginarse la real destrucción del país! Esa es la verdadera tragedia nacional: la profunda ignorancia del pueblo mexicano.

¿Dónde están ahora Miguel de La Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa… y todos los promotores de esa burda y patética ilusión llamada “integración norteamericana”?

Ellos sí que son los verdaderos responsables de la tragedia nacional, no Trump.

Los verdaderos responsables son aquellos que, como Enrique Peña Nieto, no tienen una pizca de idea de lo que es estrategia ni táctica.

Esos que se creyeron más astutos que la historia y que incluso despreciaron en su momento, tildándolo de anacrónico, obsoleto, el nacionalismo mexicano.

Ni uno de esos sujetos oscuros acertó a dar una respuesta coherente y firme a Trump. Qué paradójico es que el hombre que fue despojado de la presidencia de la república en 1988 por medio de un fraude electoral, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, haya sido el único personaje que hizo las propuestas más claras y sensatas para responderle a Trump. Qué paradoja.

Qué irónico resultó que Enrique Peña Nieto haya enarbolado la bandera latinoamericanista, pero que planteara aliarse a Argentina y Brasil, dos países con gobiernos sumisos a Estados Unidos. Qué paradoja.

Qué curioso es que sea el gobierno de un país indígena, pequeño, pero digno como Bolivia, formidable adversario político de los Estados Unidos, el que haya hecho un respetuoso llamado al gobierno mexicano para mirar al sur. Debió ser al revés. Debió México invocar ahora, más que nunca, la unidad con Ecuador, Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua… los únicos que en realidad pueden ayudarlo a salir airoso y acompañado en estas largas y penosas jornadas que le esperan a México. Qué paradoja.

Qué terrible tragedia la de México: tener un pueblo desinformado, ignorante en altas capas de su población  y un gobierno apátrida.




*Soy David Hernández López. Desde los debates previos al TLC he seguido con atención el devenir de los acontecimientos. A muchos les sorprenderá lo que voy a decir, pero desde entonces diversos estudios de la UNAM y del Colegio de México, por citar sólo dos instituciones académicas nacionales, alertaban de lo que pasaría en México si se instauraba el TLC. Eso que alertaron con cifras y argumentos críticos, todo eso sucedió. Todo, excepto tal vez que no alcanzaron a visualizar el efecto devastador que el narcotráfico tendría en México como consecuencia de los bajos salarios y del abandono del campo mexicano. Millones de jóvenes trabajadores arrumbados a su suerte. Tal vez la magnitud de ese desastre fue lo único que en ese tiempo no se alcanzó a vislumbrar con claridad. El resto ha quedado hoy plenamente comprobado. México está en bancarrota. Eso explica los gasolinazos y demás medidas brutales en contra de la población mexicana. No otra cosa. El gobierno no puede seguir culpando al mundo, a los precios del mercado internacional, de sus fracasos. Es culpa, entre muchos, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y de sus teorías absurdas, de sus “brillantes” alumnos, los neoliberales, los hijastros políticos de Clinton, de Bush, de Obama y de su también padrastro, Trump. Ellos son los responsables. Por eso Enrique Peña Nieto no se atreve siquiera a “levantarle” la mano a su padrastro; cree como un niño asustado, que si lo hace se abrirá la tierra y se lo tragará. Así son los vendepatrias, no tienen ni asomo de dignidad.

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