23 julio, 2012

Rojo en las casas


"Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja, una casa bajo el índice del cielo y el negro nenúfar de la amante devota."

Sigue... (click en el título para abrir completo)


Casas Rojas-Maisonnes Rouges-Red Houses




LA CASA ROJA
Juan Carlos Mestre



Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa donde los cardenales negros sacrifican papagayos a la voz del diluvio. El diluvio tiene las barbas blancas como el sauce de la jurisprudencia un domingo de bodas. Los predicadores aman la tempestad y golpean con sus Biblias de nácar la erección de los guardiamarinas. Las familias beben alcohol, se santiguan, recolectan insectos. El niño de la lámina se masturba plácidamente con la transparencia. La rosa de Jericó huele a vainilla. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa cuya ilusión está llena de peces, el pez de San Pedro, la conciencia del delfín encerrada en el aro de la bahía desierta. Lorenzo de Médicis tenía una casa roja, las maniquís de Bizancio tenían una casa roja. Mi corazón es una casa roja con escamas de vidrio, mi corazón es la caseta de los bañistas cuya eternidad es breve como columna de lágrimas. El minotauro hace rodar sus ojos por el acantilado de las estrellas, la herida del anochecer hace su nido en la arena. Yo hablo con alas, yo hablo con humo de lo ardido y lava de diamante. La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos. En la casa roja hay una mesa blanca, en la mesa blanca hay una caja de plata con la nada del sábado. La intemperie gime contra los muros, la tristeza gime contra los mármoles. El profeta tuvo una casa de papiro a la orilla del lago, la muchacha del ghetto vivió en la casa de las preguntas. Mi mano izquierda luce un anillo de agua, en el camafeo de la supersticiosa brilla el mercurio de la temperatura. Lo que canto es lumbre, caballos lo que canto contra la aritmética y los números. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja, una casa bajo el índice del cielo y el negro nenúfar de la amante devota. El muchacho con ojos de ebonita ama la enfermedad y el rubí de los reyes. Las mujeres hermosas sueñan con acuarelas, sueñan con garzas y volúmenes y súbitos prodigios sobre las alfombras de lana. Yo vivo extraviado entre dos rosas de sangre, la que tiñe la calamidad de impaciente belleza, la que tiñe la aurora con su astro eucarístico. Mi voluntad tiene la cólera del orfebre, mi capricho tiene el óxido de una frente de hierro. Nadie cruza los bosques malignos, nadie sobre la yerba de la muerte escucha el desconsolado discurso de las ceremonias asiduas. Yo veo el arco iris, yo veo la patria de los músicos y el olivo de los evangelios. Mi casa es una casa roja bajo la fibra de un rayo, mi casa es la visión y la beldad de una isla. Aquí cabe la gala del mandarín y la escrupulosa usura de las edades antiguas. Esta casa mira al norte hacia las lagunas de helechos, esta casa mira al sudeste azotada por el aliento de los que piden limosna.

2012

Muerte de Facundo Quiroga

"hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano"





Barraca Yaco, 16 de Febrero de 1835

La fascinación romántica de Jorge Luis Borges por la barbarie, más cerca de Sarmiento que de Rosas, encuentra las mejores palabras para eternizar la tragedia del caudillo en su encuentro de frente, omnipotente con los emisarios de la muerte que bien poco saben de destinos o de influjos. Una orden y una paga los han puesto a la tarea, sabuesos rabiosos, autómatas, (¿obediencia debida?) dejarán para la historia un tendal de cuerpos yermos bajo el sol mediterráneo y una leyenda.


IXX (2012)


El General Quiroga va en coche al muere
Jorge Luis Borges

El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenos iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

Jorge Luis Borges
Fuente: http://postadesinsacate.blogspot.com.ar/

14 julio, 2012

Cinco magníficos

 
"Manuelito Benitez De Federación Listo para ayudar A la Nación Deja Entre Rios Y viene por acá Con una jarra de vino Y su tra-la-lá"



Las letras de Luca tuvieron la capacidad de mirar
a los argentinos con ojos extranjeros pero desde adentro, sinceramente , poniendo de manifiesto características que nosotros mismos veíamos pero que al estar en la vidriera son patéticas, vergonzantes.
Un espejo maravilloso que agradeceremos siempre
a ese ciudadano del mundo que supo volverse más criollo
que muchos de nosostros.

IXX
 
Sigue... (click en el título para abrir completo)
 
 
Cinco magníficos
(Luca Prodan - Sumo)

Déjame verte
Pero re-de verdad
Vengo hambriento
Desde Yaciretá (Ah)
No quiero soñarte quiero morfar
Lo que me falta
Es un poco de pan
Yo trabajo en la city
En la grande ciudad
Y para los mendigos no tengo piedad
Dame tu piel
Algún beso tendrán
Yo soy un biombo
No mires detrás

Y yo soy artesano
Y por San Telmo voy
Pero en realidad
Soy de Chivilcoy
Con mi cara austera
Vendo frivolidad
Y la gente la compra
Con frialdad
Dime... Qué

Manuelito Benitez
De Federación
Listo para ayudar
A la Nación
Deja Entre Rios
Y viene por acá
Con una jarra de vino
Y su tra-la-lá

Yo soy Carlos Kreimer
En Martinez vivo
Me gusta el rugby
Y el Rock and Roll
Voy a ir a Alemania
Ahí es mejor
Aunque hace frío
Y la bomba cayó
 
 
Julio 2012 
 
 
 
 
 

01 julio, 2012

El tercer peronismo

"...quienes vivimos esos años aún sin saber nada de política o incluso siendo niños como en mi caso, podemos encontrar señales, indicios de lo que se nos cuenta o rememora en este libro."



Es muy dificil volver al '73 luego de tantos años. La lectura de Peronismo 2 de José Pablo Feinman es un regreso con relectura fundamentada por alguien que ha vivido la época intensamente, desde la militancia y la pasión. Si a cualquiera le bastaba la intuición para presentir algo nefasto y turbio en la herencia del tercer peronismo este libro le brinda argumentos insoslayables.
No hablo desde la mala leche, desde la oposición acérrima, sino con la intención de comprender un espacio intenso, virulento que no ha sido debidamente cuestionado y analizado por las mismas pasiones que desata. El peronista por no dejar brechas abiertas a los opositores y gorilas cubre de dogma la totalidad del líder y los que quieren revisarlo se encuentran ante la acusación de traidores, pero solo alguien del riñón, incuestionable (o casi) podía evidenciar minuciosamente los resquicios que lo hay y muchos por donde se cuela la historia, ni más ni menos.
Se produjo un error en este gadget.